Puerta de Palmillas

Es una comunidad ubicada casi a los límites de San Juan del Rio, su historia comienza alrededor de los relatos de la capilla “antigua”. Esta capilla fue construida en el año de 1915 por el entonces dueño de la hacienda de Palmillas, el señor José María Romero, en los límites de las haciendas de Cazadero y Palmillas.
Entre los años de 1920 y 1925; los campesinos cansados de las malas pagas y de los maltratos a los que eran sometidos por parte de los hacendados, decidieron iniciar un ejido; pero sería hasta el año de 1935 cuando este ejido fue reconocido oficialmente. A partir de este año se le da el nombre de Puerta de Palmillas; llamado así porque se encontraba una puerta pequeña hecha de piedra con barro la cual dividía a las haciendas de Cazadero y Palmillas
Junto con el inicio del nuevo ejido también se haría uno de los lugares más emblemáticos de la comunidad el bordo de “las habas” (hoy conocido como la cañada) este bordo se haría con el esfuerzo de todos los campesinos, quienes lo construyeron totalmente a mano para el beneficio del ejido.
Puerta de Palmillas fue adquiriendo costumbres religiosas inculcadas por los sacerdotes que venían de vez en cuando a celebrar la Santa Misa, una de estas costumbres fue de empezar a celebrar el día 12 de diciembre como día de fiesta patronal, para ello un grupo de señores entre los años de 1945 y 1950 se fue en peregrinación hasta la basílica de la Virgen de Guadalupe para pedir una imagen. La cual fue dada con la condición de que no estuviera solo en la capilla sino que, fuera peregrinando de casa en casa. Algunos años más tarde se abandonaría esta costumbre hasta el año 1984 cuando se retoma que la imagen visitara las casas de la comunidad y se sacara una vez al año al campo para pedir por el buen temporal.
Conforme iban pasando los años, la comunidad iba creciendo hasta el punto de que, en las misas que se celebraban ya no cabían las personas ni adentro ni en el atrio. Entonces el Padre Víctor Ferro Moya quien era el vicario de la parroquia de San Juan Bautista se presenta en 1987 en una asamblea de la comunidad para pedir un terreno y empezar la construcción del nuevo templo; y fue así que el 13 de marzo de 1987 se pone la primera piedra para la construcción del templo.
El padre Víctor motivaba a todas las personas a apoyar en la construcción del templo, se hicieron kermes, se vendió ropa y cuentan algunas personas que hasta el padre puso dinero de su bolsillo. En ese mismo año se tomó por decisión del Padre Víctor Ferro y de algunos señores de la comunidad de hacer el templo en honor a Cristo Rey; ya que había muchas comunidades que tenían su templo en honor a la Virgen de Guadalupe.
A partir de que se puso la primera piedra se empezó a celebrar la misa en ese lugar, las personas llevaban su silla o banco para participar de la celebración, a pesar de que solo estaban los cimientos.
Con el esfuerzo de todos los habitantes y la motivación del padre Ferro se logró levantar los cimientos del templo. A partir de ese año se comisiono a un comité para la construcción del Templo de Cristo Rey siendo el señor Epigmenio Lujan el primer presidente de construcción quien junto con el señor Juventino Navarrete empezaron a recaudar año tras año cooperaciones en toda la comunidad; poco a poco iba llegando ayuda económica de varias partes una de ellas fue el apoyo de la mayoría de los migrantes que estaban en Estados Unidos, quienes algunos años mandaron sobremesas para seguir construyendo el templo.
En el año de 1996 el altar fue consagrado por el Obispo Emérito de Querétaro Monseñor Mario de Gasperin Gasperin, por algunos años Mons. Mario estuvo viniendo a las fiestas patronales de la comunidad. Conforme iban pasando los años se iba conformando mejor la comunidad cristiana. Formándose varios grupos entre ellos el coro y un grupo juvenil.
También había señoras de buena voluntad quienes empezaron hacer kermes para comprar los primeros ornamentos. Y así poco a poco y con el apoyo de todos los habitantes se ha llegado a terminar el templo.
Cabe mencionar que en los últimos años el templo de Cristo Rey se ha mantenido por la aportación que anualmente hacen las personas de la comunidad y también por varias familias que se han hecho bienhechoras desde dar un peso a la salida de la misa dominical hasta donar ornamentos completos.
Gracias a todos los habitantes de esta comunidad por su fe y su perseverancia. Dios bendiga cada obra que hagan en su nombre.
Fuentes: Documentos de bienes inmuebles históricos, relatos de algunos habitantes de la comunidad.