Comunidad de Paso de Mata

La primera capilla para el culto católico con la que contó nuestro pueblo, se cree que se construyó en 1910, y ya por estas fechas celebraban la fiesta en honor a la Santísima Virgen María de Guadalupe para agradecer a Dios por las cosechas.  Actualmente Paso de Mata es cabecera Parroquial y lleva por nombre “Parroquia de Jesús el Buen Pastor”, en el pasado, nuestra comunidad pertenecía a la jurisdicción eclesial de la Parroquia de San Juan Bautista, por algún tiempo, Paso de Mata fue Vicaria fija y prestaron sus servicios los Padres Alejandro Ledesma e Ismael Hernández (q. e. p. d.), además de innumerables sacerdotes que fueron Párrocos y Vicarios en la Parroquia de San Juan del Río. A petición del Padre Francisco Herrera, quien fuera párroco de San Juan por casi 20 años, y que hace un par de años que ha fallecido, se promueve la comunidad de Paso de Mata como Sede Parroquial de una nueva Parroquia. Del Templo actual, la primera piedra se bendice en 1976 y con el gran apoyo e ímpetu del Padre Víctor Ferro Moya, quien fuese en aquel tiempo Vicario de San Juan, se empieza a construir y se dar por terminado el Templo Parroquial que hoy en día todos conocemos.

Una vez aceptada la petición del Padre Francisco Herrera de hacer de Paso de Mata Cabecera Parroquial, se busca el título de la Nueva Parroquia y se acuerda en llamarle “Jesús el Buen Pastor”, así el 9 de marzo de 1991 es consagrado el Templo actual para el culto divino, y el 16 de septiembre del mismo año se erige por Decreto del Obispo de la Diócesis, Mario De Gasperín Gasperín, la Nueva Parroquia  de “Jesús el Buen Pastor” en Paso de Mata, San Juan del Río, Querétaro, quedando bajo sus jurisdicción las comunidades de Cazadero, San Sebastián de las Barrancas Norte y Sur, Santa Bárbara (La Cueva), Palmillas, Puerta de Palmillas, San Miguel arcángel (El Ranchito), Los llanitos, Buenavista, Palma de Romero y Paso de Mata. Monseñor Florencio Olvera Ochoa, en aquel entonces Vicario General de la Diócesis, y ahora Obispo de Cuernavaca, le entrega la Parroquia al primer Párroco, el Padre Gabino Tepetate Hernández, a él le ha correspondido iniciar el trabajo de hacer conciencia de Parroquia y de poner los cimientos de un trabajo más organizado a favor de la fe. Después de una decena de años, llega el segundo Párroco, el Padre Gabino Martínez, quien apoyado por el Padre Vicario Daniel Mendieta, continúan con la labor de Dios por un espacio de dos años. El Padre Gabino Martínez, debido a su salud, permanece poco tiempo a cargo de la Parroquia. Actualmente el Señor Cura es el Padre Miguel Cano Nolasco, quien con toda seguridad esta continuando con la labor iniciada por sus antecesores.

Se celebran dos fiestas en esta comunidad, la primera el fin de semana más próximo al 12 de febrero con motivo de la fundación del pueblo, y se honra de manera especial a la Santísima Virgen María en su advocación de Guadalupe.

La otra festividad es la del Santo Patrono de la Parroquia, Jesús el Buen Pastor y se celebra el cuarto Domingo de Pascua en una fecha movible. Ambas fiestas son importantes, aunque la segunda debería serlo aún más por celebrar al patrono parroquial, aún nos falta promover la fiesta del Jesús el Buen Pastor y darle el realce que merece. En el censo que se llevó a cabo bajo la dirección del Padre Gabino Tepetate, se arrojó un conteo de aproximadamente 500 familias y con un promedio de 5 a 6000 habitantes tan solo en nuestro Pueblo de Paso de Mata. Contamos con una Escuela Primaria ya de antaño y con una Secundaria Técnica, así como pre-escolar. Ya existen algunos profesionistas originarios de este poblado; algunos licenciados, ingenieros y maestros, así como dos sacerdotes hijos de este pueblo; el Padre José Guadalupe Chávez, fallecido hace ya muchos años y el Padre Jorge Jiménez, Padre Xaveriano. Contamos con servicio de agua potable y con instalaciones aun sin usar de drenaje, desde hace aproximadamente 14 años, se tiene el servicio de línea telefónica y luz eléctrica desde hace ya algún buen tiempo.

De la cultura propia de nuestro pueblo, hace algún tiempo se destacaba la charrería, y no había fiesta del pueblo sin un jaripeo o una charreada, desgraciadamente parece que esta manifestación que se sentía muy propia, se está extinguiendo para dar paso a otras actividades no tan de nosotros los mexicanos como los rodeos. Podríamos decir que aunque nuestro pueblo va mejorando y progresando poco a poco, hasta ahora, si lo comparamos con otros poblados, no pierde aun del todo su cultura, aunque hace falta rescatar algunas manifestaciones que se han ido perdiendo, para seguir siendo a mucho orgullo una ranchería, sí, pero con afanes de progreso, gente de rancho ¡también! pero noble y con ganas de progreso intelectual, físico, espiritual y cultural.

Ojala nunca se acaban los saludos de todos para con todos, que no se extingan las buenas costumbres como las señoras que muy temprano acuden al molino para moler su nixtamal. No dejemos que se apaguen los cantos de los gallos y el cacareo de las gallinas muy de madrugada, que se sigan escuchando el rebuznar de los burros y que sigamos mirando por nuestras calles las caravanas de juntas y burros con el arado a lomo para ir en compañía de sus dueños a la milpa. Que sigamos oliendo la leña que se quema, que el anuncio de tortillas recién echadas se siga viendo cuando veamos salir el hilillo del humo que sube escapando por las rendijas de las tejas. Que aun queramos disfrutar de los frijoles sancochados al calor de la leña. Salvemos la naturaleza de nuestro entorno, que veamos de nueva cuenta el verde esmeralda de los magueyes y los nopales, las tunas y garambullos, no olvidemos la música el olor y el color de nuestro ayer que es el secreto de nuestro hoy.  

Fuente: Documento elaborado aproximadamente en el 2006 por el Padre José R. Mejía