Categoría: Sacramentos

Bautizos y 3 años

Bautizos y 3 años en la parroquia

Sábados segundos de cada mes.

Nota: Previamente haber tomado la catequesis de papás y padrinos, en el caso de los bautismos.

EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

1213 El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu (“vitae spiritualis ianua”) y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión (cf Concilio de Florencia: DS 1314; CIC, can 204,1; 849; CCEO 675,1): Baptismus est sacramentum regenerationis per aquam in verbo” (“El bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra”: Catecismo Romano 2,2,5).
Fuente: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c1a1_sp.html

III. La celebración del sacramento del Bautismo

La iniciación cristiana

1229 Desde los tiempos apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciación que consta de varias etapas. Este camino puede ser recorrido rápida o lentamente. Y comprende siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la Palabra, la acogida del Evangelio que lleva a la conversión, la profesión de fe, el Bautismo, la efusión del Espíritu Santo, el acceso a la comunión eucarística.

1230 Esta iniciación ha variado mucho a lo largo de los siglos y según las circunstancias. En los primeros siglos de la Iglesia, la iniciación cristiana conoció un gran desarrollo, con un largo periodo de catecumenado, y una serie de ritos preparatorios que jalonaban litúrgicamente el camino de la preparación catecumenal y que desembocaban en la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana.

1231 Desde que el Bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de celebración de este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera muy abreviada las etapas previas a la iniciación cristiana. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona. Es el momento propio de la catequesis.

1232 El Concilio Vaticano II ha restaurado para la Iglesia latina, “el catecumenado de adultos, dividido en diversos grados” (SC 64). Sus ritos se encuentran en el Ritual de la iniciación cristiana de adultos (1972). Por otra parte, el Concilio ha permitido que “en tierras de misión, además de los elementos de iniciación contenidos en la tradición cristiana, pueden admitirse también aquellos que se encuentran en uso en cada pueblo siempre que puedan acomodarse al rito cristiano” (SC 65; cf. SC 37-40).

Matrimonios Colectivos- Vives en unión libre…

La parroquia Jesús el Buen Pastor invita a las parejas que se encuentran en unión libre, a ponerse en gracia de Dios, en las bodas colectivas que se llevaran a cabo el próximo 30 de diciembre, para esto hay que tomar las catequesis los dias 2 y 3 de Septiembre en la casa de pastoral

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Horarios de Platicas

Platicas Pre-Bautismales

Platicas Pre-Bautismales en la parroquia Catequesis Pre-Bautismales 2do y 3er domingo de cada mes de 8 am. a 12 pm

Catequesis Pre-Bautismales en las comunidades de 7 a 9 pm.

1ra semana Cazadero y San Miguel
2da semana Puerta de Palmillas y Palmillas
3ra semana Paso de Mata y Santa Bárbara
4ta semana San Sebastián Norte /  San Sebastián Sur

Platicas Pre-Matrimoniales

Platicas Prematrimoniales 2do, 3er y 4to domingo de cada 2 meses de 8 am a 3 pm (Papás y padrinos 4 domingo de 12 a 3pm)
Proximos meses Septiembre, Noviembre y Enero 2018
  • Llevar cuaderno y biblia, llegar con tiempo.

Platicas Para Quinceañeras

Platicas Para quinceañeras 1er domingo de cada meses de 9 am y termina con la Santa Misa
Deberan de Asistir los Papás, Padrinos y Chambelanes
  • Llevar cuaderno y biblia, llegar con tiempo.
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Requisitos para Matrimonio

¿Que es el Sacramento del Matrimonio?

El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad.

La unión conyugal tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad de comunicarse y que necesita compañía. “No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él.” (Gen. 2, 18). “Dios creó al hombre y a la mujer a imagen de Dios, hombre y mujer los creó, y los bendijo diciéndoles: procread, y multiplicaos, y llenad 

la tierra y sometedla”.(Gen. 1, 27- 28). Desde el principio de la creación, cuando Dios crea a la primera pareja, la unión entre ambos se convierte en una institución natural, con un vínculo permanente y unidad total (Mt. 19,6). Por lo que no puede ser cambiada en sus fines y en sus características, ya que de hacerlo se iría contra la propia naturaleza del hombre. El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes.

El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan y crecen mutuamente y colaboran con Dios en la procreación de nuevas vidas.

El matrimonio para los bautizados es un sacramento que va unido al amor de Cristo su Iglesia, lo que lo rige es el modelo del amor que Jesucristo le tiene a su Iglesia (Cfr. Ef. 5, 25-32). Sólo hay verdadero matrimonio entre bautizados cuando se contrae el sacramento.

El matrimonio se define como la alianza por la cual, – el hombre y la mujer – se unen libremente para toda la vida con el fin de ayudarse mutuamente, procrear y educar a los hijos. Esta unión – basada en el amor – que implica un consentimiento interior y exterior, estando bendecida por Dios, al ser sacramental hace que el vínculo conyugal sea para toda la vida. Nadie puede romper este vínculo. (Cfr. CIC can. 1055).

En lo que se refiere a su esencia, los teólogos hacen distinción entre el casarse y el estar casado. El casarse es el contrato matrimonial y el estar casado es el vínculo matrimonial indisoluble.

El matrimonio posee todos los elementos de un contrato. Los contrayentes que son el hombre y la mujer. El objeto que es la donación recíproca de los cuerpos para llevar una vida marital. El consentimiento que ambos contrayentes expresan. Unos fines que son la ayuda mutua, la procreación y educación de los hijos.

Institución

Hemos dicho que Dios instituyó el matrimonio desde un principio. Cristo lo elevó a la dignidad de sacramento a esta institución natural deseada por el Creador. No se conoce el momento preciso en que lo eleva a la dignidad de sacramento, pero se refería a él en su predicación. Jesucristo explica a sus discípulos el origen divino del matrimonio. “No habéis leído, como Él que creó al hombre al principio, lo hizo varón y mujer? Y dijo: por ello dejará a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne”. (Mt. 19, 4-5). Cristo en el inicio de su vida pública realiza su primer milagro – a petición de su Madre – en las Bodas de Caná. (Cfr. Jn. 2, 1-11). Esta presencia de Él en un matrimonio es muy significativa para la Iglesia, pues significa el signo de que – desde ese momento – la presencia de Cristo será eficaz en el matrimonio. Durante su predicación enseñó el sentido original de esta institución. “Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”. (Mt. 19, 6). Para un cristiano la unión entre el matrimonio – como institución natural – y el sacramento es total. Por lo tanto, las leyes que rigen al matrimonio no pueden ser cambiadas arbitrariamente por los hombres.

Fines del Matrimonio

Los fines del matrimonio son el amor y la ayuda mutua, la procreación de los hijos y la educación de estos. (Cfr. CIC no. 1055; Familiaris Consortio nos. 18; 28).

El hombre y la mujer se atraen mutuamente, buscando complementarse. Cada uno necesita del otro para llegar al desarrollo pleno – como personas – expresando y viviendo profunda y totalmente su necesidad de amar, de entrega total. Esta necesidad lo lleva a unirse en matrimonio, y así construir una nueva comunidad de fecunda de amor, que implica el compromiso de ayudar al otro en su crecimiento y a alcanzar la salvación. Esta ayuda mutua se debe hacer aportando lo que cada uno tiene y apoyándose el uno al otro. Esto significa que no se debe de imponer el criterio o la manera de ser al otro, que no surjan conflictos por no tener los mismos objetivos en un momento dado. Cada uno se debe aceptar al otro como es y cumplir con las responsabilidades propias de cada quien.

El amor que lleva a un hombre y a una mujer a casarse es un reflejo del amor de Dios y debe de ser fecundo (Cfr. Gaudium et Spes, n. 50)

Cuando hablamos del matrimonio como institución natural, nos damos cuenta que el hombre o la mujer son seres sexuados, lo que implica una atracción a unirse en cuerpo y alma. A esta unión la llamamos “acto conyugal”. Este acto es el que hace posible la continuación de la especie humana. Entonces, podemos deducir que el hombre y la mujer están llamados a dar vida a nuevos seres humanos, que deben desarrollarse en el seno de una familia que tiene su origen en el matrimonio. Esto es algo que la pareja debe aceptar desde el momento que decidieron casarse. Cuando uno escoge un trabajo – sin ser obligado a ello – tiene el compromiso de cumplir con él. Lo mismo pasa en el matrimonio, cuando la pareja – libremente – elige casarse, se compromete a cumplir con todas las obligaciones que este conlleva. No solamente se cumple teniendo hijos, sino que hay que educarlos con responsabilidad.

La maternidad y la paternidad responsable son obligación del matrimonio.

Es derecho –únicamente – de los esposos decidir el número de hijos que van a procrear. No se puede olvidar que la paternidad y la maternidad es un don de Dios conferido para colaborar con Él en la obra creadora y redentora. Por ello, antes de tomar la decisión sobre el número de hijos a tener, hay que ponerse en presencia de Dios –haciendo oración – con una actitud de disponibilidad y con toda honestidad tomar la decisión de cuántos tener y cómo educarlos. La procreación es un don supremo de la vida de una persona, cerrarse a ella implica cerrarse al amor, a un bien. Cada hijo es una bendición, por lo tanto se deben de aceptar con amor.

El Signo: la Materia y la Forma

Podemos decir que el matrimonio es verdadero sacramento porque en él se encuentran los elementos necesarios. Es decir, el signo sensible, que en este caso es el contrato, la gracia santificante y sacramental, por último que fue instituido por Cristo.

La Iglesia es la única que puede juzgar y determinar sobre todo lo referente al matrimonio. Esto se debe a que es justamente un sacramento de lo que estamos hablando. La autoridad civil sólo puede actuar en los aspectos meramente civiles del matrimonio (Cfr. Nos. 1059 y 1672).

El signo externo de este sacramento es el contrato matrimonial, que a la vez conforman la materia y la forma.

La Materia remota: son los mismos contrayentes.

La Materia próxima: es la donación recíproca de los esposos, se donan toda la persona, todo su ser.

La Forma: es el Sí que significa la aceptación recíproca de ese don personal y total.

Efectos

El sacramento del matrimonio origina un vínculo para toda la vida. Al dar el consentimiento – libremente – los esposos se dan y se reciben mutuamente y esto queda sellado por Dios. (Cfr. Mc. 10, 9). Por lo tanto, al ser el mismo Dios quien establece este vínculo – el matrimonio celebrado y consumado – no puede ser disuelto jamás. La Iglesia no puede ir en contra de la sabiduría divina. (Cfr. Catec. nos. 1114; 1640)

Este sacramento aumenta la gracia santificante.

Se recibe la gracia sacramental propia que permite a los esposos perfeccionar su amor y fortalecer su unidad indisoluble. Está gracia – fuente de Cristo – ayuda a vivir los fines del matrimonio, da la capacidad para que exista un amor sobrenatural y fecundo. Después de varios años de casados, la vida en común puede que se haga más difícil, hay que recurrir a esta gracia para recobrar fuerzas y salir adelante (Cfr. Catec. no. 1641)

Matrimonio Civil

El matrimonio civil es el que se contrae ante la autoridad civil. Este matrimonio no es válido para los católicos, el único matrimonio válido entre bautizados es el sacramental. En ocasiones es necesario contraerlo –depende de las leyes del país – porque es útil en cuanto sus efectos legales. Los católicos casados – únicamente – por lo civil, deben casarse por la Iglesia.

Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/18315/cat/740/que-es-el-sacramento-del-matrimonio.html

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Primera Comunión

La Primera Comunión
El día de la primera comunión, es un día muy especial y enormemente deseado pues se recibe en el corazón por vez primera a Dios. Y esto, sencillamente, es suficiente para semejante alegría.

 

Hace unos días, tuve la gran suerte de acompañar a un buen amigo mío a la celebración, del Sacramento de la primera comunión de su nieto. La ceremonia resulto brillante y hermosa, tanto por el Celebrante que la presidía como por el recogimiento y devoción que manifestaron los niños vivían el acto.Tengo que confesar que la emoción me embargó durante toda la misa, especialmente en el momento cumbre en el que los niños fueron recibiendo con total devoción el Cuerpo de Jesús.La homilía del sacerdote resultó muy bella. La felicitación a los niños y a los padres precedió a un pequeño diálogo que mantuvo con ellos. Les habló que Jesús deseaba verse rodeado de niños. Le gustaba abrazarlos y bendecirlos hasta el punto de llamarles la atención a sus discípulos, cuando éstos le impedían acercarse a los niños y enojado les comentaba, Dejar que los niños se acerquen a mí. No se lo impidáis porque de ellos es el Reino de los Cielos.Y recuerdo, la espontánea pregunta llena de inocencia de uno de los niños ¡qué es el cielo.  La respuesta no pudo ser más bella: El cielo es todo aquello que uno no puede alcanzar con la mano, sino con el corazón. Es, esa manzana que prende de un árbol y que deseas coger, pero debido a tu altura, no puedes lograrlo sin ayuda de alguien. El cielo es, el amor y el respeto que debemos a nuestros y familiares; a nuestros profesores; a nuestros amigos y compañeros. En definitiva a toda aquella persona con la que nos crucemos en nuestra vida. Todo esto aquí en la tierra, es para nosotros el cielo, un lugar que existe más arriba de las estrellas.Concluida la ceremonia eclesiástica y sin apenas darme cuenta, los recuerdos regresaron a mi mente y me transportaron en el vehículo de la nostalgia hasta aquel florido y soleado día del mes de Mayo de 1.949, en el que yo recibía ese mismo Sacramento.

Aquellos tiempos eran distintos a los de ahora. Tiempos difíciles y economías familiares que no dejaban lugar para gastos especiales, como muy bien podría ser la celebración de la primera comunión de un hijo.

Las vistosas estampas que con tal motivo se entregaban eran tan sencillas como los trajes que vestíamos. Trajes que muchas veces, eran heredados de cualquier familiar amigo o vecino. La modesta invitación que la familia ofrecía por el acontecimiento, solía hacerse en los propios domicilios, lugar donde acudían familiares y amigos muy especiales.

Sin embargo dentro de la sencillez, el ambiente se impregnaba de una radiante felicidad y tanto los niños, como los que les acompañaban disfrutaban de una paz y una alegría que había deparado la venida del Niño Jesús al puro e inocente corazón del niño.

No sé, pero tengo la impresión de que para aquellos niños el día de su primera comunión, era un día muy especial y enormemente deseado pues iban a recibir en su corazón por vez primera al Niño Jesús. Y esto, sencillamente, era suficiente para que la alegría invadiera sus pequeños cuerpecitos.

Ahora y por supuesto, no dudando de su magnífica preparación por catequistas y sacerdotes, los niños andan revolucionados, probándose vestidos adquiridos en estupendos comercios. Sometiéndose a duras sesiones fotográficas para realzar sus originales estampas recordando el acontecimiento y esperando impacientes el día señalado para después de la celebración eucarística, acudir a un buen restaurante, compartir con sus invitados un ágape y una vez finalizado recoger infinidad de estupendos regalos.

No obstante, lo que no me cabe la menor duda, es que tanto los niños de entonces como los de ahora, habrán pedido al Niño Jesús que llevan dentro con la seguridad de que serán escuchados, que sus mayores sean más tolerantes, pacificadores y dialogantes. Y que ante todo y sobre todo se preocupen de dejarles un mundo mejor, en el que todos estemos unidos y viviendo en paz cediendo de sus derechos en beneficio de todos.

De cualquier forma, todos estos recuerdos han venido así, al asistir a la primera comunión del nieto de mi amigo, reconociendo que esto corresponde a un tiempo pasado, un tiempo que yo casi siempre quiero recordar no sé si porque fue mejor o peor, pero sobre todo porque existió formando parte de mi vida.

En todo caso, estoy convencido de que los tiempos han cambiado, seguramente para bien.

Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/42496/cat/856/la-primera-comunion.html
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Confirmación

¿Que es el Sacramento de la Confirmación?

Qué es la confirmación, cómo y cuando se instituyó y la materia y la forma de la misma
El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana. La misma palabra, Confirmación que significa afirmar o consolidar, nos dice mucho.

En este sacramento se fortalece y se completa la obra del Bautismo. Por este sacramento, el bautizado se fortalece con el don del Espíritu Santo. Se logra un arraigo más profundo a la filiación divina, se une más íntimamente con la Iglesia, fortaleciéndose para ser testigo de Jesucristo, de palabra y obra. Por él es capaz de defender su fe y de transmitirla. A partir de la Confirmación nos convertimos en cristianos maduros y podremos llevar una vida cristiana más perfecta, más activa. Es el sacramento de la madurez cristiana y que nos hace capaces de ser testigos de Cristo.

El día de Pentecostés – cuando se funda la Iglesia – los apóstoles y discípulos se encontraban reunidos junto a la Virgen. Estaban temerosos, no entendían lo que había pasado – creyendo que todo había sido en balde – se encontraban tristes. De repente, descendió el Espíritu Santo sobre ellos –quedaron transformados – y a partir de ese momento entendieron todo lo que había sucedido, dejaron de tener miedo, se lanzaron a predicar y a bautizar. La Confirmación es “nuestro Pentecostés personal”. El Espíritu Santo está actuando continuamente sobre la Iglesia de modos muy diversos. La Confirmación – al descender el Espíritu Santo sobre nosotros – es una de las formas en que Él se hace presente al pueblo de Dios.

Institución

El Concilio de Trento declaró que la Confirmación era un sacramento instituido por Cristo, ya que los protestantes lo rechazaron porque – según ellos – no aparecía el momento preciso de su institución. Sabemos que fue instituido por Cristo, porque sólo Dios puede unir la gracia a un signo externo.

Además encontramos en el Antiguo Testamento, numerosas referencias por parte de los profetas, de la acción del Espíritu en la época mesiánica y el propio anuncio de Cristo de una venida del Espíritu Santo para completar su obra. Estos anuncios nos indican un sacramento distinto al Bautismo. El Nuevo Testamento nos narra como los apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, iban imponiendo las manos, comunicando el Don del Espíritu Santo, destinado a complementar la gracia del Bautismo. “Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran al Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían al Espíritu Santo”. (Hech. 8, 15-17;19, 5-6).

El Signo: La Materia y la Forma

Dijimos que la materia del Bautismo, el agua, tiene el significado de limpieza, en este sacramento la materia significa fuerza y plenitud. El signo de la Confirmación es la “unción”. Desde la antigüedad se utilizaba el aceite para muchas cosa: para curar heridas, a los gladiadores de les ungía con el fin de fortalecerlos, también era símbolo de abundancia, de plenitud. Además la unción va unido al nombre de “cristiano”, que significa ungido.

La materia de este sacramento es el “santo crisma”, aceite de oliva mezclado con bálsamo, que es consagrado por el Obispo el día del Jueves Santo. La unción debe ser en la frente.

La forma de este sacramento, palabras que acompañan a la unción y a la imposición individual de las manos “Recibe por esta señal de la cruz el don del Espíritu Santo” (Catec. no. 1300) . La cruz es el arma conque cuenta un cristiano para defender su fe.

Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/12395/cat/536/que-es-el-sacramento-de-la-confirmacion.html
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